El dolor articular después de los 50 se suele atribuir sin más al «desgaste normal», pero los números muestran que la artrosis es muchísimo más frecuente de lo que se cree. El estudio EPISER2016, la investigación de referencia de la Sociedad Española de Reumatología, encuestó a 3.336 personas mayores de 40 años en 78 municipios de las 17 comunidades autónomas y encontró que la artrosis sintomática afecta al 29,35% de los adultos mayores de 40 años en España —casi 1 de cada 3—, una cifra que sube hasta el 52,6% en mayores de 80 años.
Dónde duele más (y quién tiene más riesgo)
Según EPISER2016, la localización más frecuente es la columna lumbar (15,52%), seguida de la rodilla (13,83%), la columna cervical (10,10%) y la mano (7,73%); la cadera, aunque muy conocida, afecta a un 5,13%. La artrosis es sistemáticamente más frecuente en mujeres, sobre todo a partir de los 60 años, y el factor de riesgo modificable más consistente en todos los estudios es la obesidad —con una asociación especialmente fuerte en rodilla y columna lumbar. Curiosamente, el estudio también encontró que un nivel educativo más alto se asocia a menor prevalencia, y que hay variación geográfica dentro de España, con cifras más altas en la zona mediterránea y central que en el norte.
Qué es realmente la artrosis (y qué no es)
La artrosis es el desgaste progresivo del cartílago que amortigua las articulaciones, lo que genera dolor, rigidez matutina breve y, con el tiempo, pérdida de movilidad. A diferencia de la artritis reumatoide, no es una enfermedad autoinmune ni inflamatoria sistémica —es mecánica y degenerativa, y eso cambia por completo el enfoque de tratamiento: en la artrosis, moverse bien es parte de la solución, no un riesgo a evitar.
Qué hacer con esta información
- Controlá el peso corporal: es el factor modificable con mayor impacto demostrado, sobre todo para rodilla y espalda baja.
- Fortalecé el músculo alrededor de la articulación: el músculo más fuerte reduce la carga directa sobre el cartílago; revisá el plan de fuerza que detallamos en nuestro artículo sobre sarcopenia.
- Mantené la movilidad articular: el movimiento controlado (no el reposo) es lo que mejor conserva la función; revisá nuestra guía de movilidad articular.
- No confundas dolor con daño: cierto grado de molestia al empezar a moverse en artrosis no significa que estés empeorando la articulación; consultá con un fisioterapeuta o reumatólogo para diferenciar dolor normal de señal de alarma.
- Consultá si el dolor es persistente: un diagnóstico temprano permite un plan de manejo más efectivo, incluyendo fisioterapia dirigida cuando corresponde.
Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. Un diagnóstico de artrosis y su manejo deben ser evaluados por un médico o reumatólogo.

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